Líquido verde

Nos dirigimos a dormitar en algún lugar mejor que aquel camping que estaba lleno de cucarachas y bastante lejos.

Según marchábamos por una de las grandes avenidas de Marrakech, el coche empezó a ir a trompicones. Paramos. Se había calentado y empezaba a gotear un bonito líquido verde.

Como no, se acercó un sonriente en motoreta. Evidentemente vino al poco acompañado de un mecánico que despaché en 5 segundos. “Es un problema del carburador”. Yaaaaaaaaaaaaaa

El coche se detuvo misteriosamente frente a varios hoteles y tras preguntar, nos alojamos en un bonito hotel, barato y con piscina. Pese al bajón monmentaneo, decidimos descansar y yo preguntar en un foro que manejo, que seguro que rápidamente me dirían algo.

Entre baño y baño, me dieron la respuesta al problema: el coche se calentaba y perdíamos refrigerante. Como primera opción nos indicaron controlar el ventilador y efectivamente, estaba que no estaba.

Con esas, dejamos las reparaciones para otros momentos y fuimos a ver la famosa plaza de Jemaa el Fna.

Nos dimos unos paseos por el zoco, compritas pertinentes y vista desde la terraza.

En una de estas, yo propuse ir a un hamman. Los hamannes son baños públicos donde unos se frotan a los otros. Pero bueno, en nuestro caso íbamos para un hamman tipo spa. Llegamos a uno muy muy bonito que lamentablemente estaba lleno.

Uno de los encargados de reparto de publicidad que nos llevó hasta allí nos dirigió a otro hamman que según él era mejor.

Entramos en una casa algo oscura donde nos estaban esperando tres mozalbetas con una vestimenta un tanto descocada, para lo que viene siendo el mundo musulmán.

En fin, tras mirarnos y sabiendo que aquello tenía pinta de ser algo más que un hamman, optamos por probar.

Al final recibimos nuestro baño caliente, limpieza con cepillo de esparto y masaje. Y nada más. Nada más ocurrió dentro. Los detalles quedan para nosotros, risas incluídas. Ahora, que eso era algo más que un hamman, creo que no dejaba muchas dudas después de todo el proceso.

Con el frescor que da salir de unos baños calientes (y es cierto, después fuera la temperatura se hace más soportable), fuimos a ver algo del espectáculo de la plaza.

La UNESCO lo declaró patrimonio de la humanidad. Allí siguen bailando cobras; jugando a timar; haciendo acrobacias; tatuando y leyendo futuros…

Una breve visita a la mezquita, donde vendían discursos de Bin Laden y a dormir en una cama.

marrakech

marrakech2

zoco

aguador

mezquita

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De la mano...
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