Barcos

Llegamos a la frontera con Mauritania. debo decir que todo fue bastante sencillo. Algo largo, pero sencillo.

El paso del lado marroquí sin complicaciones. En la cola charlando con un mauritano mayor que quería cambiar. Después, la típica insistencia de los buscavidas de frontera. Entre Marruecos y Mauritania hay una zona de tierra de nadie sin asfaltar, llena de baches y sí, minada. En días de lluvia puede ser algo fastidioso.

Y a pleno sol; en pleno desierto; tras varios días sin asomar ni una sola gota de agua, tres jóvenes con cara de no haber cogido una pala en su vida nos piden 20€ por llevarnos al otro lado, ya que el camino está bastante inundado.

Así que seguimos solos por 2km de camino de cabras que sube y baja, lleno de coches calcinados y saqueados a los lados, controlando a lo lejos un camión y tratando de no perderlo a la rápida velocidad de 10km a la hora.

Hubo un momento que nos despistamos y ya no sabíamos si íbamos por la carretera o por donde, pero finalmente conseguimos llegar al otro lado.

De nuevo a esperar. Fue sencillo y sin pedirnos ningún “extra”. Además, el seguro de coche parece ser que lo han bajado de precio. Antes era mucho más rentable sacarlo en Noadibhu, al menos a nosotros nos costó lo mismo.

Fuimos a buscar un albergue y a dar un paseo por la noche. A Rober le impactó su primer contacto con el África pobre e incluso a la mañana siguiente estaba más callado que de costumbre.

Cenamos un poco de fruta entre burros y carretas. Al llegar nos habían invadido un grupo de franceses en furgonetas con los que coincidiríamos alguna que otra vez más y de los que veríamos como a cada nuevo encuentro, las relaciones parecían irse alterando entre ellos un poco más.

Amanecimos pronto para cubrir el fatídico tramo del secuestro de españoles. Lo cierto es que mientras durara el secuestro de los cooperantes, era bastante complejo que secuestraran a ningún otro español. Además estando a expensas del juicio por el responsable del secuestro. Pero, no deja de ser una sensación extraña.

Fuimos a ver los barcos encayados, la playa de los esqueletos y bueno, perdimos una hora dando vueltas. Aunque nos sirvió para ver la ciudad, cementerio incluído.

Por si alguien no lo sabe, a lo largo de la costa del Sáhara y Mauritania, se han ido dejando barcos encayados como basura, haciendo un paisaje peculiar, bonito a la par que horrendo. El reflejo de como tratamos África, como nuestro basurero…

calle

calle

Que conste que el coche funcionaba

cocheviejo

cocheviejo

playa esqueletos

playa 2

playa3

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Acerca de kemencito

De la mano...
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