Baches, agujeros, barro

Nos esperaba un bonito tramo por la carretera norte de Senegal. El lado de la cerveza, el relax y el no integrismo que acompaña a la Ruta de la Esperanza de Mauritania (camino que lleva hacia Malí).

Lo que no contaba nunca era con encontrarme con una carretera en tan mal estado. Llena de agujeros, de tramos levantados por completo, teniendo que hacer fuera carretera, por caminos, agua de lluvia… pero para nosotros decir que fue una parte disfrutada, esa pequeña dosis de aventurilla de dominguero.

Comimos en un stop técnico frente a una aldea, mientras los niños, como siempre se acercaban poco a poco, muy curiosos y con mucho miedo.

En una de estas, en una pequeña ascensión había un gran camión típico africano. Los camiones típicos africanos van cargados hasta arriba; suelen conducir muy lentos levantando polvo y arena tras de si; además, sus conductores paran donde gustan y como no tienen triángulos, marcan sus paradas con ramas que van poniendo al borde de la carretera, señalizando que hay un camión detenido. Un sistema “muy efectivo” para quienes conducen de noche.

Bueno, pues uno de estos camiones se quedó calado. En un alarde de coincidencia, mientras conducía el coche también se me quedó calado a poca distancia. Acto seguido, un bonito camión de varias toneladas se deslizaba hacia atrás. Hubiera dado el claxón si no fuera porque se nos estropeó a la salida de Marrakech. Así que, me quedé con la mano girando la llave mientras veíamos como la mole chocaba ocn nuestro pequeño bambino.

Salimos a comprobar y afortunadamente, todo quedó en un bollo en el capó, un faro un poco girado y ya. Conseguimos cerrar el capó y no discutimos más, ya que el hombre tenía toda la pinta de ir sin seguro y aunque lo llevara, nos hubiera servido de bastante poco, teniendo en cuenta que disponíamos de pocas horas para salir de Senegal. Así que, como regalo llegado del cielo le dijimos que no se preocupara, pero que en adelante mirara hacia abajo, donde habitan los corsas.

Seguimos horas y horas comprobando que pses a los baches, el capó aguantaba. No sé de qué harán los corsas, pero si de mayor me hiciera Superhéroe tendría uno.

Compramos nuestra cenita en un mercado, un poco de hielo también y acampamos en medio del sahel, disfrutando nuevamente de las estrellas y las vistas.

poblado senegal

mercado

bollito

camino norte

te gusta conducir

puente típico

anochecer

en el sahel

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De la mano...
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