Mopti me sienta mal

Otro año regreso a Mopti. Una bonita ciudad bañada por el río, las barcazas y su mercado.

Regresamos a un buen hotel a reposar y a eso nos dedicamos.

No presento síntomas de nada, pero yo me siento extraño. Ni fiebre, ni diarrea, ni nada. Pero algo no me cuadra.

Seguimos le día normal, de visita, comiendo, cenando, piscina… al despertar tengo unas décimas de fiebre. Dado que nos íbamos a aventurar en 24 horas a país dogón y allí no hay hospitales, contacto con el seguro y rápidamente me dirigen a un clínica que ya visité el pasado año. Me recibe el mismo médico que alucinó al explicarle que repetía visita. Debo ser su mejor cliente.

Le explico mis circunstancias respecto al preventivo de la malaria: no puedo estar tomándolo todos los años. Realizamos un análisis de sangre y que volviera en un par de horas a ver. Debo decir que la sangre me la sacaron de la mano.

Mis compañeros realizan la pertinente visita al mercado instados por mí. Yo pasadas las dos horas regreso. Y efectivamente se confirma: malaria. El médico se preocupa en que no me preocupe. Yo no estoy preocupado. Él sigue insistiendo en que sea fuerte, que no llore. Yo no lloro, sigo sin estar preocupado. Parece que el hombre quería hacer un melodrama. Cuando llegan mis amigos, igual, que sean fuertes… definitivamente ha visto demasiados culebrones.

Como tendencia natural, suelo llevar las noticias feas con bastante buen pie. Y en este caso, tener malaria estando sano, fuerte, en un estado tan inicial y en el mejor lugar para tratarla que es África, no me preocupaba en exceso.

Inmediatamente comenzamos el tratamiento: un intravenoso de 3 horas de quinina en ese mismo momento y otro a las 6 de la mañana. después podría partir a hacer el trekking si quería.

De nuevo, el enfermero hizo un cambio médico cultural y me puso la via en vena extraña, haciéndome de nuevo bastante daño y el pobre pidiéndome perdón cada dos segundos. Y nada, tres horas de lectura y reposo en un camastro y un baño sucio en una clínica privada.

Así pasé las 24 horas, entre tumbado allí o paseando por el hotel, comiendo todo lo que podía y asustando a los turistas que me veían la vía.

Si alguien piensa que esta vez fuimos serios como para no reirnos, lo siento, está equivocado.

Mis compañeros entraron a la habitación haciendo que lloraban; yo me hice unas fotos de moribundo y por supuesto, mandamos un mail donde se insinuaba que el tratamiento podría dejarme impotente.

Lo sé, pero es que somos así.

Anuncios

Acerca de kemencito

De la mano...
Esta entrada fue publicada en Cat malí 2010. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s